Escolarizar a tus hijos al emigrar a Barcelona: lo que conviene saber

Migrar con hijos tiene una lista interminable de cosas por resolver: papeles, vivienda, trabajo, empadronamiento… y, en algún momento, aparece una de las preguntas que más preocupa a las familias:

¿Y el colegio?

¿Qué curso le corresponde? ¿Público, concertado o privado? ¿Qué pasa si llegamos a mitad de año? ¿Y si no habla catalán? ¿Tengo que elegir la escuela antes de elegir dónde vivir?

Y aunque conseguir una plaza es importante, con el tiempo aprendí que esa es solamente una parte de la historia.

Porque escolarizar a un niño y lograr que se sienta parte de su nueva vida son dos cosas diferentes.

🧑‍🏫¿Cómo funciona el sistema educativo en Cataluña? 🎓

Para ubicarnos rápidamente:

  • I3, I4 e I5: segundo ciclo de Educación Infantil, de 3 a 6 años. No es obligatorio.
  • Educación Primaria: de 6 a 12 años.
  • ESO —Educación Secundaria Obligatoria—: aproximadamente de 12 a 16 años.
  • A partir de los 16 llegan las opciones postobligatorias, como Bachillerato o Formación Profesional.

La educación obligatoria propiamente dicha comienza a los 6 años.

Pero hay algo especialmente importante para las familias que migran: en Barcelona el Consorci d’Educació gestiona la escolarización de los niños de 3 a 16 años, incluida la nueva admisión fuera del período ordinario.

Es decir, si llegás en noviembre, febrero o mayo, no significa que tu hijo “se quedó sin colegio”.

Existe un procedimiento para incorporarlo al sistema y asignarle una plaza entre las disponibles.

¿Puede ocurrir que no sea el colegio que vos hubieras elegido? Sí.

Pero esa primera asignación tampoco tiene por qué ser para siempre. Una vez instalados, al curso siguiente se puede volver a participar del proceso ordinario de preinscripción y solicitar otro centro.

    ¿Colegio público, concertado o privado?

    Muy resumidamente:

    Público

    Depende de la administración pública y está financiado con fondos públicos.

    Concertado

    Es de titularidad privada, pero determinadas etapas están financiadas con fondos públicos y forman parte del proceso regulado de preinscripción y admisión.

    Privado

    Se financia de manera privada, establece sus propias cuotas y gestiona su proceso de admisión.

    Pero después viene algo bastante más importante:

    público, concertado o privado no te cuenta cómo es realmente ese colegio.

    Cada centro tiene su propio proyecto educativo, su equipo y su manera de enseñar y acompañar a los chicos.

    Sí: incluso entre dos colegios públicos podés encontrar metodologías y dinámicas completamente diferentes. Eso también aparece como una de las ideas centrales del mailing.

    👉 Si estás a tiempo, aprovechá las puertas abiertas

    Esto es algo que muchas familias que todavía no viven acá desconocen.

    Antes del período de preinscripción, las escuelas e institutos realizan jornadas de puertas abiertas y reuniones informativas.

    Y vale muchísimo la pena ir.

    No solamente para conocer las instalaciones.

    Es el momento de preguntar:

    • cómo trabajan;
    • cómo reciben a un alumno nuevo;
    • cuál es su proyecto lingüístico;
    • cómo funciona el comedor;
    • qué extraescolares ofrecen;
    • cómo gestionan la convivencia;
    • cómo se comunican con las familias.

    Y esto no sirve solamente si acabás de emigrar.

    Si tu hijo ya está escolarizado pero va a pasar, por ejemplo, de Primaria a ESO, también es un buen momento para conocer las opciones y entender el proceso con tiempo.

    Y ahora sí: hablemos del famoso catalán 

    Porque para muchas familias que venimos de Latinoamérica este es EL PERO:

    “¿Cómo lo voy a mandar a un colegio en catalán si no entiende nada?”

    Y muchas veces ese miedo es bastante más nuestro que de ellos.

    Sí, en Cataluña el catalán forma parte central de la vida escolar.

    Sí, al principio un niño recién llegado no va a entender todo.

    Pero existen mecanismos de acogida y apoyo para los alumnos que llegan sin conocer la lengua.

    Y, sobre todo:

    los chicos suelen adaptarse muchísimo más rápido de lo que imaginamos los adultos.

    Existen colegios privados con otros proyectos lingüísticos, claro.

    Pero yo no descartaría una escuela solamente por nuestro propio miedo al catalán.

    Si ese niño va a crecer acá, entender y comunicarse en la lengua del lugar donde vive no es una desventaja.

    Es una herramienta más que le estamos dando.

    Ese es exactamente el argumento que sostiene este bloque del newsletter y lo mantendría prácticamente intacto en la versión blog.

    🏫 Conseguir colegio y conseguir EL colegio son dos cosas diferentes

    Y esto lo aprendí por experiencia propia.

    Cuando llegamos, vivíamos en Castelldefels y mi hija iba a una escuela con la que estábamos todos muy contentos.

    Después apareció una oportunidad por la que nos mudamos a Vilanova i la Geltrú.

    Y, lógicamente, también cambiamos a nuestra hija de colegio.

    Ahí tuvimos una experiencia muy mala.

    No voy a desarrollar toda la historia acá porque en su momento hice un video contando exactamente qué pasó.

    Después de aproximadamente un año decidimos volver a Castelldefels.

    Y tuvimos la suerte de que nuestra hija pudiera reingresar a su colegio anterior.

    Y la experiencia volvió a ser excelente.

    Por eso quiero hacer esta aclaración.

    Una mala experiencia en una escuela no define a todo el sistema educativo.

    Nosotros vivimos literalmente las dos caras:

    misma familia.
    Misma niña.
    Dos colegios diferentes.
    Dos experiencias completamente distintas.

    Y eso me enseñó algo importante:

    hay cosas que solamente descubrís cuando conocés realmente un colegio y, sobre todo, cuando ves cómo se siente tu hijo dentro de él.

    ✨ La adaptación no sucede solamente dentro del aula

    Cuando migramos estamos tan pendientes de conseguir la plaza que parece que una vez matriculado el niño podemos marcar:

    ✅ Colegio.

    Listo.

    Pero después hay que ayudarlo a construir algo bastante más importante:

    su propia vida acá.

    El comedor no es solamente para comer

    Si la economía y la dinámica familiar lo permiten, yo intentaría que un chico recién llegado se quede al menos algunos días por semana en el comedor.

    Y no solamente por una cuestión práctica para los padres.

    El espacio del mediodía puede durar varias horas.

    Comen, sí.

    Pero también juegan, conversan, inventan cosas, se relacionan y comparten tiempo juntos sin estar sentados en una clase.

    Muchas amistades empiezan justamente ahí.

    Y cuando un niño acaba de llegar a un país nuevo, generar esos espacios de interacción puede ser muchísimo más importante de lo que pensamos.

    Extraescolares = otra oportunidad para integrarse

    Lo mismo pasa con las actividades fuera del horario escolar.

    Fútbol. Básquet. Danza. Música. Teatro. Lo que sea que le guste.

    No son solamente una actividad para ocupar la tarde.

    Para un chico nuevo pueden convertirse en otra puerta enorme de integración.

    Además, no descartes una actividad automáticamente por el precio.

    En Barcelona existen ayudas para determinadas actividades deportivas extraescolares dependiendo de la situación económica de cada familia. En el mailing, este punto aparece junto al comedor precisamente como parte de la integración, no como un simple apartado de ayudas.

    Si todavía no emigraste, mirá el mapa antes de elegir casa 🏠

    Y no me refiero solamente a buscar:

    “¿Cuál es el mejor colegio de Barcelona?”

    Primero miraría qué zona educativa corresponde a la vivienda que estás considerando.

    En colegios públicos y concertados, la proximidad del domicilio tiene mucho peso en el proceso ordinario de admisión.

    Por eso yo pensaría:

    vivienda + escolarización

    como parte de una misma decisión.

    No solamente:

    vivienda → y después vemos el colegio.

     

     

    ¿Y si elegís un colegio privado?

    Ahí tenés mucha más libertad geográfica.

    Pero hay otra cosa que quizás no aparece cuando estás mirando webs, instalaciones o proyectos educativos:

    ¿dónde van a vivir sus amigos?

    Porque quizás encontraste un colegio espectacular al otro lado de Barcelona.

    Hasta que un día aparece:

    “Mamá, ¿puedo ir a lo de Fulanito?”

    Y descubrís que Fulanito vive a 45 minutos.

    Elegir colegio también es elegir una parte de su nueva vida

    Emigrar con hijos tiene una parte enorme de papeles, trámites y decisiones prácticas.

    Pero para ellos la migración muchas veces se vuelve real en un momento muchísimo más sencillo:

    cuando entran a un patio donde todavía no conocen a nadie.

    Elegir dónde van a estudiar importa.

    Pero ayudar a que, poco a poco, ese patio, ese idioma, esos amigos y esa ciudad también empiecen a sentirse suyos importa todavía más.

    Porque cuando emigramos con hijos no estamos eligiendo solamente un colegio.

    Estamos ayudándolos a construir una nueva rutina, nuevos vínculos y, poco a poco, una nueva sensación de hogar.

    Y aunque al principio todo parezca enorme —el idioma, los trámites, la adaptación, los amigos— muchas veces ellos terminan sorprendiéndonos con la facilidad con la que hacen suyo ese nuevo lugar.

    Si conocés a alguien que está pensando en emigrar a Barcelona con hijos, compartile este artículo. Probablemente el tema del colegio ya le esté dando vueltas por la cabeza.

    Si querés recibir todas las novedades y actualizaciones apenas salen no te olvides de suscribirte a mi newsletter